Desde la experiencia eclesial de Pentecostés queremos que todo el continente Americano se declare en "estado de misión" para enfrentar el desafío de que la misión confiada a la Iglesia "se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio" (RMi 1).
Esta opción permitirá hacer de cada Iglesia particular el ámbito y contexto de la Nueva Evangelización y la Misión Ad Gentes y, a la vez, destinataria y protagonista del anuncio de Cristo
Desde la experiencia cristológica de Pentecostés hacia el reto de la Nueva Evangelización, como la mejor propuesta para el hombre y mujer del siglo XXI que sufre los embates de la secularización y del materialismo.
Esta opción implicará favorecer, personal y comunitariamente, experiencias de Dios, de encuentro con Cristo y de apertura al Espíritu, que llenen de sentido la vida de las personas y los pueblos y las orienten en función del Reino, mediante el anuncio del Evangelio, la promoción humana y la evangelización de la cultura.
Desde la experiencia antropológica de Pentecostés" hacia la misión Ad Gentes para la construcción del Reino de Dios.
Esta opción exigirá abrirse al misterio de Dios, Uno y Trino que revela su plan salvífico en la vida de las personas y en la historia de los pueblos, preferencialmente a los más pobres y se dirige de modo especial a los "grupos y ambientes no cristianos". A ellos habrá que hacer explícito el anuncio de Cristo y su Evangelio, con ellos habrá que edificar la Iglesia local y promover los valores del Reino (RMi 34)