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Centro Histórico

Quito, el distrito metropolitano y la capital de la República del Ecuador, se encuentra entre lo contemporáneo y lo colonial, que se esté construyendo constantemente día a día.
Situada en la cordillera de los Andes a 2.800 metros sobre el nivel del mar, Quito ocupa una meseta de 12.000 kilómetros cuadrados. Su temperatura ambiental oscila entre 10 y 25 grados centígrados (50 y 77 grados fahrenheit). Los contrastes climáticos que se presentan durante el curso de un día, permiten que uno goce de las cuatro estaciones del año las 24 horas del día como si se tratase de una eterno verano. Además, la ciudad está rodeada por los volcanes Pichincha, Antizana, Cotopaxi, y Cayambe que conforman el contorno andino majestuoso.
Clima y estaciones
La temperatura anual promedio de la ciudad es de 12 ºC. Existen dos estaciones marcadas, el verano (estación seca), de mayo a septiembre, con temperaturas que oscilan entre los 14 y 24 ºC; y el invierno (estación lluviosa) que dura de octubre a abril, con temperaturas entre los 5 y 19 ºC. Durante los meses de diciembre a febrero son comunes las granizadas, que se acompañan de una sensación térmica muy fría, y que dejan la ciudad cubierta de hielo; aunque generalmente el clima es agradablemente moderado, lo que contribuye a la vida cultural de la ciudad y a la instalación de pintorescos cafés al aire libre, sobre todo en el sector turístico conocido como 'La Mariscal'. En enero de 2006 la temperatura quiteña alcanzó los -2 ºC.
El Centro Histórico de Quito es el espacio colonial más grande, intacto y mejor cuidado de América.
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El Panecillo
Esta elevación natural fue bautizada así por su parecido con un pequeño pan, se erige en medio de la ciudad como un mirador natural desde el cual se aprecia la belleza andina de la zona y la disposición urbana de la ciudad. El montículo recibió su calificativo de los conquistadores españoles, pero se cree que su nombre auténtico es "Shungoloma" que en quichua significa "loma del corazón". |
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En la época preincaica se erigió sobre él un templo dedicado al culto del dios Sol, llamado Yavirac, el cual fue destruido por el indio Rumiñahui mientras resistía con sus tropas al avance español.
En la parte inferior del monumento a la Virgen, se puede apreciar el portal de la Olla que abre la plazoleta de acceso al mirador y que forma parte del sendero que utilizan los visitantes para apreciar la ciudad y su entorno. Para subir hasta el mirador a pie, puede utilizar uno de los accesos más importantes que parte desde la calle García Moreno o, si se encuentra en un vehículo, puede avanzar utilizando la avenida Melchor Aymerich, única vía que lo conecta con la cúpula. |
Basílica del Voto Nacional
Basílica del Sagrado Voto Nacional en la calle Venezuela. La Basílica del Voto Nacional es la obra más importante de la arquitectura neogótica ecuatoriana y una de las más representativas del continente americano, siendo a su vez la más grande en tierras del nuevo mundo. Se ubica en el sector céntrico de la ciudad de Quito, en las calles Carchi y Venezuela junto al Convento de los padres Oblatos. |
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Este templo religioso fue edificado para rememorar la consagración del Estado Ecuatoriano al Sagrado Corazón de Jesús, celebrada durante la presidencia de Gabriel García Moreno en 1873. Tiene 115 m de altura y está conformada por 24 capillas internas que representan a las provincias del Ecuador. Este santuario fue inaugurado y bendecido por el Papa Juan Pablo II en su visita al Ecuador el 18 de enero de 1985. La Basílica por su estructura y estilo, es comparada con dos de las grandes catedrales de todo el mundo: la Basílica de San Patricio ubicada en Nueva York y la Catedral de Notre Dame de París.
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La Catedral
La iglesia de La Catedral es uno de los símbolos religiosos de grandes características y valor espiritual.
Este templo inició su edificación en 1562, diecisiete años después de que el obispado de Quito fuera creado (1545). La construcción de la iglesia culminó en 1806, por obra del Presidente de la Audiencia el Barón Héctor de Carondelet. |
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Posteriormente uno de los acontecimientos que se suscitó en este templo fue la muerte del Obispo de Quito de la época, José Ignacio Checa y Barba, quien en la misa del Viernes Santo del 30 de Marzo de 1877 fue envenenado con estricnina disuelta en el vino de consagrar. En esta iglesia se encuentran sepultados los restos del Mariscal Antonio José de Sucre. Además los de varios ex Presidentes de la República, así como también los de obispos y sacerdotes. La Catedral está ubicada en la calle Espejo, en el costado sur de la Plaza de la Independencia.
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Iglesia de La Compañía
Altar Mayor de la Iglesia de La Compañía de Jesús.
La Iglesia de La Compañía inició su construcción en 1605, demoró 160 años en ser edificada. Para 1765 se finalizó la obra con la construcción de la fachada del templo. Esta fue hecha por indígenas quienes cuidadosamente plasmaron el estilo barroco en uno de los ejemplos más completos del arte en América.
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Esta iglesia está inspirada en la Iglesia Gesú de Roma, Italia. Las columnas son una copia de las hechas por Bernini en el Vaticano. En el interior, cuenta con bellísimimos retablos y púlpitos cubiertos con pan de oro. En el retablo del altar mayor, obra de Legarda, se ha retomado como principal motivo de composición las columnas salomónicas de la fachada y las cornisas que se estiran al centro en arco, y se ha hecho culminar el conjunto, abigarrado y deslumbrante, en una corona sostenida por ángeles. La iglesia está ubicada entre las calles García Moreno y Antonio José de Sucre.
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Iglesia de San Francisco
San Francisco, es el más grande de los conjuntos arquitectónicos existentes de los centros históricos de las ciudades de América Latina. Cuenta la leyenda que un indio llamado Cantuña se comprometió a construir el atrio del templo de San Francisco. El tiempo de entrega era corto y Cantuña no iba a finalizar la obra en el plazo acordado, de tal manera que al verse perdido hizo un pacto con el Diablo. Este a cambio, le pidió su alma y Cantuña aceptó. Los diablitos comenzaron la construcción que demoró una noche. Cumplida la obra, Cantuña rezó a la Virgen para que le salvara de ser llevado por el demonio, y cuando Lucifer vino a buscar el alma de Cantuña, descubrió que faltaba una piedra por colocar y por tal motivo el pacto quedó anulado. De esta forma salvó su alma.
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Iglesia de El Sagrario
En tiempos de la Colonia, la iglesia de El Sagrario constituyó uno de los mayores baluartes arquitectónicos de Quito. La construcción, de estilo renacentista italiano y edificada a finales del siglo XVII, cuenta con una mampara que posee acabados, esculturas y decoraciones que la caracterizan por su enorme belleza. Esta estructura fue construida por Bernardo de Legarda. Su bóveda central desemboca en una soberbia cúpula decorada con pinturas al fresco de escenas de la Biblia protagonizadas por arcángeles, obra de Francisco Albán. El retablo del altar mayor fue dorado por Legarda. Está ubicada sobre la calle García Moreno, junto a la Catedral.
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Iglesia de Santo Domingo
Plaza de Santo Domingo.
Aunque llegaron a Quito en 1541, recién en el año 1580 los dominicanos comenzaron a construir su templo, con planos y dirección de Francisco Becerra. La obra total concluyó en la primera mitad del siglo XVII. En el interior del templo se encuentran valiosas estructuras, como el altar mayor neogótico que fue colocado a finales del siglo XIX por dominicos italianos. El techo de la iglesia de estilo mudéjar, cuenta con pinturas de mártires de la Orden de Santo Domingo. La cubierta de la nave central está compuesta por una armadura apeinazada de par y nudillo, recubierta en el interior por piezas de lacería. En el museo situado al lado norte del claustro bajo, se encuentran estupendas piezas de los grandes escultores quiteños tales como: el Santo Domingo de Guzmán del Padre Carlos, el San Juan de Dios de Caspicara, y el Santo Tomás de Aquino de Legarda. Una de las joyas barrocas del siglo XVIII que se cuida celosamente es la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, la cual constituye un baluarte de la arquitectura de Quito. Esta capilla fue construida junto a la iglesia, del lado del evangelio. En ella se fundó la más importante cofradía de la ciudad de Quito.
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Iglesia de San Francisco
San Francisco: Del lado occidental de esta amplia Plaza de piedra, se erige la iglesia más vieja de Quito y su monasterio, San Francisco. Sólo semanas después de la fundación de Quito, en 1534, empezó la construcción de esta iglesia, que tomó 70 años en completarla. El complejo fue fundado por el franciscano Fray Jodoco Rico, homenajeado con una estatua en el extremo derecho de la terraza levantada delante de la iglesia. (a Fray Jodoco Rico se le atribuye ser el primer hombre en plantar trigo en Ecuador). Un templo verdaderamente imponente, su fachada simétrica llena el paisaje, las paredes blancas, dominadas por sus campanarios gemelos y su hermoso pórtico tallado en piedra, la entrada majestuosa hacen de este un complejo religioso inmenso. Escondido detrás de una fabulosa fachada, se encuentra una gran obra maestra barroca, el techo de pan de oro crea una penumbra. La luz entra a la iglesia por los vitrales que resaltan el oro de su decoración, ocultando las sombras que envuelven las pinturas y las imágenes de Miguel de Santiago.
Lo bueno es que hasta ahora falta una piedra, en uno de los bajantes de agua de las escalinatas: por eso su alma aún no ha sido captada por Satanás. Pero las leyendas son solo una de sus riquezas. La construcción misma representa una proeza, pues la planta del convento tiene que vencer la pronunciada inclinación de las faldas del Pichincha. Y ya en su interior, el oro del incario y el talento de los artesanos de la Escuela Quiteña inscriben una impronta que convierte al lugar en irrepetible. Cerca de 4 mil obras, entre esculturas, lienzos, pintura mural, artesonados y mueblería, se distribuyen por un área de 3,5 hectáreas, con un templo central, dos capillas, tres claustros principales, una abadía, un huerto y una nostálgica cervecería. |
Museo-convento Buen Pastor es recoleta pura
Es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, que todavía permanece majestuosa. El museo-convento del Buen Pastor, ubicado en el parque de La Recoleta, junto al edificio del ministerio de Defensa, tuvo que haber tenido como mentalizador principal a un coro de ángeles. Y es que aquella es la única explicación que se puede hallar, a la hora de saber por qué tanta paz espiritual en su interior, y por qué la gente que entra en el lugar sale renovada.
La iglesia
Al ingresar por la puerta principal, el visitante encuentra un pequeño patio central como una especie de antesala. Este templo guarda todavía parte del trazo inicial. Es abovedada de una sola nave y tiene cúpula sobre el altar mayor. Dicho en otras palabras, es la típica recoleta de la época.
El museo
Junto al lado izquierdo de la iglesia existe una puerta de tipo colonial que lleva al visitante al museo. Un hermoso patio, inmenso, del tamaño de un cancha de fútbol, adornado por una escultura central y jardines, está en el medio de una edificación tipo cuadrangular. Sobresalen las habitaciones de las monjas del Buen Pastor. Todas ellas se conservan intactas desde la fundación del inmueble, y algunas incluso tienen hasta la decoración de la época.
Junto al puerta de ingreso, en la planta baja, están las dos primeras salas del museo, la de historia y la dedicada a la Virgen. Las habitaciones se mantienen bien conservadas, con muebles de la época. Mariana Cazar, coordinadora del museo, manifestó que se le bautizó como sala de historia, porque ella guarda recuerdos desde el año en que se fundó el convento.
Sobresalen varios óleos del siglo 19. Los muebles son los que donó la madre del cardenal Federico González Suárez.
Tercera planta
Antes de subir al tercer piso, el visitante hace una especie de parada en la iglesia o altar mayor. Es el típico templo colonial, decorado con varios cuadros donados por pintores franceses. Si alguien quiere saber cómo eran las escaleras de las casas antiguas, no debe perderse esta hermosa oportunidad, porque para llegar al tercer piso del inmueble, donde está la tercera sala, hay que subir casi 20 escalones.
La tercera sala es una especie de galpón de unos 40 metros de largo. Sobresalen varios óleos del siglo 19, al igual que una buena colección de las monjas fundadoras del Buen Pastor. En una especie de anaquel, se conserva el cáliz del vino envenenado que tomó monseñor Ignacio Checa y Barba, en el año de 1877, cuyo crimen fue atribuido a los masones. En fin, el museo- convento del Buen Pastor es una de las pocas reliquias del pasado de Quito que todavía permanecen intactas.
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Museo Pedro Bedón, un viaje al pasado
El museo Padre Pedro Bedón, ubicado en el convento de Santo Domingo, es uno de los santuarios del arte de la Escuela Quiteña. Con obras que datan de hace cuatro siglos, este museo tiene una parte esencial del patrimonio cultural ecuatoriano. Se fundó en 1964, pero fue hasta su segunda inauguración, en 1995, cuando se lo realizó de una manera técnica y museográfica, aprovechando la restauración del convento, las capillas y el refectorio.
De acuerdo al padre Gonzalo Valdivieso, prior del convento de Santo Domingo, este museo muestra el desarrollo de la orden dominica y su influencia cultural y artística en diferentes partes del mundo. Se exponen muchas obras de la Escuela Quiteña, pero además existen obras de artistas del viejo continente, que fueron traídas a este centro religioso. En la sala que explica los principales artistas y técnicas que existen en el museo, sobresale una escultura de Santo Domingo de Guzmán, realizada por el Padre Carlos.
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Museo Convento San Diego
Tiene gran riqueza en lienzos, esculturas y doraciones. Las obras llevan el talento de la Escuela Quiteña del siglo XVIII. El convento de San Diego era la antigua recoleta de la orden franciscana. Sus paredes guardan preciosos lienzos con alegorías a la pasión de Cristo, a la asunción de María y a la vida de castidad y pobreza de santos como Francisco de Asís y Diego de Alcalá, patrono del convento. Piezas que resultan de gran interés son el púlpito, un ejemplo de la ornamentación barroca del siglo XVIII; la imagen de la Virgen de Chiquinquirá; y el crucifijo por sobre el cual el bohemio padre Almeida salía a sus jaranas nocturnas.
La proliferación de conventos en la América india fue la estrategia de propagación del catolicismo hacia cada uno de los habitantes naturales de las colonias españolas. La exigencia en la preparación espiritual de los clérigos obligaba que sus recintos, a los que se llamó recoletas, fueran construidos en "edenes" lo más alejados del mundanal ruido. Así, el Convento de San Diego, ubicado actualmente hacia el sur de Quito, se inscribe en esta línea. El inicio de su construcción se sabe de finales del siglo XVI. En 1598 la congregación franciscana obtuvo del Cabildo la autorización para levantar la obra, bajo la dirección del padre Bartolomé Rubio. Entre este año y 1602, quiteños acaudalados donaron terrenos, logrando una extensión de tres cuadras. |
Museo de la ciudad
Almacenado en el edificio más viejo de la ciudad, el Museo de la Ciudad está en el corazón del centro Histórico de Quito. Fue fundado en 1565 por orden del Rey de España, como el Hospital de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo. Este adoptó el nombre de Hospital San Juan de Dios en el siglo XIX, como todavía se lo conoce hoy.
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La Mariscal

La Mariscal es ahora el barrio que concentra a la mayor cantidad de turistas de todo el mundo con una variada oferta de servicios para garantizar una estadía cómoda.
Este barrio capitalino experimenta un gran resurgimiento en los últimos años. Está entre la parte antigua y la moderna de la ciudad. Sus límites son las avenidas Doce de Octubre al este, Patria al sur, Diez de Agosto al oeste y Orellana al norte. Y hoy por hoy es el punto de encuentro de gran cantidad de turistas nacionales y extranjeros, sin descontar la presencia de bohemios artistas de la misma ciudad. Aquí podrá encontrar desde agencias de viaje, cibercafés, hoteles, hostales, lavanderías, librerías, restaurantes con comida de todo el mundo.
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San Antonio de Pichincha - latitud 0
No puede despedirse del Ecuador sin visitar el mayor atractivo mundial para posar sus pies exactamente en la mitad del globo terráqueo. Es una experiencia única y fascinante.
En el siglo XVIII, al principio de la edad moderna, el Siglo de las Luces, la centuria del estudio geográfico de la Tierra... En ese momento, un grupo de científicos franceses se dedicaron al estudio y medida de nuestro planeta. En 1736 su misión de determinar el arco del meridiano del hemisferio sur los trajo a Quito, el actual Ecuador, que debe su nombre precisamente a este hecho.
En la latitud 0-0'-0", sobre la línea ecuatorial, se encuentra la grandiosa pirámide cuadrangular del Monumento Equinoccial. Colocado con sus cuatro monolitos en 1979, el monolito central está decorado con un globo rodeado por una cinta de plata que representa al Ecuador. El globo está orientado de acuerdo a la verdadera posición de la tierra. |
Primer Patrimonio Cultural de la Humanidad
El legado histórico de Quito es sostenido y sustentado también por la energía y vitalidad de sus dos millones de habitantes. La ciudad vieja de Quito es un cofre de tesoros de la historia de América. La gran mayoría de sus edificios han soportado los avatares de la naturaleza y del hombre. Las culturas diversas de la ciudad han generado un espacio de riqueza artística, cultura e historia, cuidado a través de los siglos.
La Unesco la reconoció universalmente en noviembre de 1978 al declararla el Primer Patrimonio Cultural de la Humanidad. La declaración señala: “Quito forma un ensamble sui generis armónico, donde las acciones del hombre y la naturaleza se han juntado para crear una obra única y trascendental en su categoría”. Luego de 25 años de ese reconocimiento, las autoridades quiteñas, para celebrar la designación, recuperaron los elegantes espacios públicos, su grandeza y su legado. |
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